La expresión escénica

LA BONNE VOIX

Una entrada en escena habla incluso antes de que hayamos abierto la boca. La mirada, el andar, el cuerpo: todo crea la conexión emocional con quienes nos escuchan.

EL MÉTODO

¡Acción, se rueda!

En el corazón del método vocal desarrollado y comprobado por Adeline Toniutti, que ella profundiza en La Bonne Voix, están los reflejos escénicos: lo que dicen la entrada, la mirada, la cabeza, la pelvis y las manos antes incluso de la primera palabra.

Esos reflejos para la entrada en escena se desarrollan, y hay secretos para que el cuerpo responda. Todo eso se entrena y se vive de antemano. Los grandes artistas y los grandes deportistas no dejan de decirlo: el trabajo y la toma de conciencia de quiénes somos y quiénes son los demás son las grandes claves para lograr lo que emprendemos, y construyen la confianza en uno mismo. Así que cierra los ojos, motor, se rueda. Acción.

ANTES DE LA PRIMERA PALABRA

La entrada en escena

«Todo no es más que repetición.» (Maria Callas, soprano)

Una entrada en escena habla incluso antes de que hayamos abierto la boca. Olvida la marca de tu ropa o el peinado: el andar da el tono antes incluso de que hayas hablado. El saber estar no se aprende, se experimenta. Un andar demasiado seguro puede molestar a algunos interlocutores, mientras que en otras circunstancias se percibirá como seguro y positivo. Si no somos dueños de la percepción, sí somos responsables de la señal que emitimos al otro desde nuestra llegada.

¿El único secreto del método? Ensayar tu entrada en escena con un coach, con colegas o seres queridos, o filmándote con el smartphone para poder, como en el debrief de la Star Academy, verte y descifrarte para corregirte. Algunas personas son naturalmente desenvueltas, otras tienen que trabajar más, pero con un poco de trabajo los resultados son asombrosos.

EJERCICIO

We are The Champions

Visualiza a alguien poderoso que te impresione y te guste en su manera de moverse. Para Adeline es Freddie Mercury en Wembley; para otros será un atleta en los Juegos Olímpicos. Elige una personalidad carismática que atraiga la luz hacia ella, obsérvala e intenta imitarla en tu salón.

¿Sientes que las piernas te fallan? Piensa en Johnny llegando en helicóptero con su pelvis de rockero. ¿Estás paralizado de miedo? Piensa en Lionel Messi lanzándose para marcar un gol. ¿Tienes el rostro bloqueado sin poder esbozar una sonrisa? Imagina a Freddie sacando la lengua con gran pompa ante la cámara en el concierto de rock más visto de toda la historia.

LA CONEXIÓN EMOCIONAL

Los ojos revólver

La mirada es la primera conexión emocional, silenciosa para nuestros oídos pero ruidosa para nuestro corazón.

El método vocal de Adeline Toniutti

¿Y si nuestros ojos se encargaran de la puesta en escena? Mientras tomamos la palabra, los ojos deben hábilmente crear vínculo al mismo tiempo que se produce el habla. Las personas más carismáticas tienen una mirada natural que engloba a toda la audiencia así como a las cámaras. Fíjate en Freddie Mercury: además de sacar la lengua a la cámara en pleno directo, recorre el escenario como una pantera lanzando miradas que intiman a la multitud.

El padre de Adeline vio a Freddie en concierto y le confió que, al salir del espectáculo, uno tiene la impresión de que Freddie le miró a él, personalmente. Su mejor amiga Emily sintió exactamente lo mismo al salir de un concierto de Mylène Farmer: estaba segura de que Mylène la había mirado a ella, a ella sola.

Extraña sensación la de emocionarse porque la estrella del espectáculo te haya lanzado una mirada personal. Es el donaire de los grandes: tienen el corazón en la garganta y el alma en los ojos con tal fuerza que cada uno se siente visto y amado. Lanzan miradas que hacen bascular al público como un rayo láser. Cada uno, a su escala, puede trabajar sus movimientos de mirada para reforzar su irradiación energética y dar mayor alcance a su palabra.

Entre las pautas del método:

  • Barres el escenario como una cámara en travelling para englobar a cada persona presente ante ti al menos una vez; al barrer con la mirada a la multitud, la tomamos entre nuestros brazos.
  • Bajar los ojos en reacción a un comentario permite acusar su gravedad o atestiguar su recepción.
  • Se sostiene la mirada en respuesta para atestiguar que el mensaje ha sido recibido y que uno ciertamente actuará.
  • También se sostiene la mirada para dominar o incluso provocar una reacción.

Cuando la princesa Diana, la princesa de los corazones, se arrodilla a la altura de los niños que han venido con sus padres para aclamarla, no se arrodilla sólo por el niño, sino por todo el pueblo. Es una inmensa muestra de respeto y humildad que marcó al mundo para siempre.

EL CARISMA EN MOVIMIENTO

Un movimiento de cabeza para cambiarlo todo

Los movimientos de cabeza son también un medio de expresar las emociones. Menos conocidos que la mirada, tienen sin embargo su importancia en la invocación del propio carisma. Si observamos bien a los grandes artistas, todas las personalidades carismáticas tienen una manera única de mover la cabeza.

  • La cabeza ligeramente inclinada hacia un lado da una actitud de escucha a la vez dulce, maternal, atenta y atractiva; permite una respuesta tranquilizadora y constructiva.
  • Los ordenadores y los teléfonos nos hacen perpetuamente avanzar la cabeza como una tortuga, pero eso no es carismático ni bueno para la voz, que necesita una laringe alineada para producirse bien.
  • Bajar la cabeza y bajar los ojos puede dar lugar a varias interpretaciones: someterse, estar avergonzado, acusar la gravedad de la situación o, si se cierran los ojos, acoger algo.
  • Cuando se anima a la multitud, no se bajan los ojos: se la afronta, se la ama.

LA POSTURA

La pelvis rockera

¿Quién no ha notado las inclinaciones de pelvis y torso de las estrellas del canto? Celine Dion, Freddie Mercury, Steven Tyler: pensamos que ese gesto rock es para dar estilo. Es más bien el gesto vocal y sus proezas lo que creó ese estilo. Cuando un artista se inclina hacia atrás, convoca más contracciones del cinturón abdominal, y lo necesitamos porque cuanto más subimos a los agudos, más presión necesitamos.

Cuesta imaginar al presidente de la República inclinándose hacia atrás durante su declaración televisiva. En cambio, hay un elemento muy importante que debe conservar cada persona que habla: la retroversión de la pelvis. Se produce cuando inclinamos la pelvis hacia delante y podemos añadir un pequeño desbloqueo de las rodillas. Esa es la postura ideal.

Todo es movimiento: a nadie le contrataron para hacer de estatua de cera junto a James Bond en el museo de Madame Tussauds. Con esa pelvis en el buen sentido y todo el cinturón abdominal preparado, estás listo para sostener todas las entonaciones de voz, desde las más suaves y sensuales hasta las más fuertes y audaces.

EJERCICIO

El rock con tacones

Para encontrar la retroversión de la pelvis, camina descalzo de puntillas como una bailarina y habla o recita tu texto. Es un poco la posición rockera de Johnny con tacones. Para los cantantes: este ejercicio también funciona para vosotros.

A tener en cuenta: si tus piernas tiemblan, dobla las rodillas y retrovierte tu pelvis, porque has bloqueado los movimientos de tu sacro.

LA GESTUALIDAD

Cuando las manos te traicionan

A menudo revelamos con el gesto algo que está bloqueado psíquicamente y que deseamos ocultar o controlar en silencio. Adeline se ríe de sus cantantes que «plantan zanahorias» mientras cantan: creen estar en pleno control cuando en realidad no controlan nada. El gesto los ancla a su mente y de golpe se quedan sin emoción. El inconsciente siempre encontrará la manera de manifestarse a través del resto del cuerpo. Es muy difícil ocultar a los demás la verdad de uno mismo.

En coaching, algo que no funciona en la voz puede resolverse ajustando el gesto que se manifiesta. Por ejemplo, a alguien demasiado tímido se le hace abrir las manos de par en par como si quisiera abrazar al público.

En la toma de la palabra, la gestualidad debe permanecer natural. Hay que identificar los gestos que traducen un exceso de algo y dominarlos conservando la propia singularidad.

DEL PÁNICO ESCÉNICO AL FLUJO

Encontrar el estado de gracia

Los investigadores lo han demostrado: la escena nos pone en un estado de conciencia modificado, «en la zona», el estado de flujo descrito por el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi. A Adeline le gusta relatar las palabras de su amiga Marie Zheng, que masajeó y acompañó a tantos artistas antes de que pisaran el parquet de la Ópera Garnier: el estrés y el pánico escénico son la antesala del estado de gracia, como un arco que se tensa antes de lanzar la flecha.

El cuerpo debe poder ser elástico: se tensa antes de tomar la escena y lo enviará todo en el momento oportuno. Una vez lanzada la flecha, es imposible recuperarla; lo que cuenta es la preparación previa, la visualización del objetivo y el acto de disparar.

La escena es así: otros lo llaman soltar, pero uno suelta sobre todo para encontrar agarre en otro lugar.

El método vocal de Adeline Toniutti

Adeline recuerda su primer prime en la Star Academy, un momento vertiginoso. Esa noche, justo antes del directo, fue al camerino de Nikos quien, como un ángel protector, le dijo unas frases con ese tono seguro y benevolente que solo él sabe.

«Sé tú misma, no hagas trampa. La gente sabe si alguien miente. Saben sentir la autenticidad y no les gusta que se les engañe. Traza tu camino esta noche, mírame a los ojos y estaré contigo.» (Nikos Aliagas a Adeline Toniutti)

Esa noche, fue el propio Nikos quien le abrió el estado de gracia. Antes de salir a escena, la última canción que escucha Adeline es Show Must Go On de Queen. Cada uno tiene su ritual para pasar del estrés y el pánico escénico al estado de gracia.

Y ese gesto que comparten tantos artistas: cierran los ojos y los corazones se abren. Cuando cerramos los ojos, apagamos una parte de nuestra mente y nos encontramos con nosotros mismos.

LA IMAGINACIÓN AL SERVICIO DEL CARISMA

Juegas con Brad Pitt en cualquier circunstancia

Entrar para una intervención pública es un poco como entrar en una arena donde todo es posible: conocemos el comienzo, pero nunca el final. A Adeline le gusta contar una anécdota vivida. Mientras se esfuerza por actuar en un famoso programa de baile, se encuentra con un compañero cuyas cualidades humanas no están del todo a la altura de su cha-cha. Es entonces cuando un hada buena llamada Michèle le susurra un consejo:

«Pon a trabajar tu imaginación, imagina que estás con un actor increíble. ¿Te apetece Brad Pitt? Imagina que recorres el parqué con él, que es guapo como un dios y el más amable de todos los hombres. Tómalo como un juego.» (Michèle a Adeline Toniutti)

Y ahí está como una sirena que gira, sonriendo a la cámara como la bailarina más feliz del mundo. Todo el mundo quedó completamente engañado.

En un segundo tiempo, después de haber visualizado lo peor, hay que visualizar lo mejor, el éxito. Esa visualización pasa por sensaciones físicas agradables: las burbujas del champán, la sonrisa de nuestros interlocutores, los aplausos del público. Lo positivo atrae lo positivo.

INCANDESCENTE POUR TOUJOURS

Los secretos de la conexión emocional

A Adeline le gusta relatar el día en que, en los sótanos de la Ópera Bastilla, tras años de trabajo incesante sobre La Traviata, su maestra de canto le dijo que por fin lo había encontrado: su potencial estaba abierto, estaba lista para presentarse ante cualquier director de orquesta o director de escena, y solo le quedaba aguantar la presión de los castings.

Es entonces, al sol frente a la ópera, «le soleil sur le nez» (el sol en la nariz), como ella lo describe, cuando interroga ese vínculo tan particular que los intérpretes mantienen con sus papeles. Tenía la impresión de que los cantantes líricos andan siempre a la greña, conectándose constantemente a emociones oscuras anexas a los papeles que quieren interpretar a la perfección para darlo todo al público; se preguntaba si había perforado realmente los secretos de la conexión emocional y adquirido el buen método de interpretación. Esa misma pregunta está en el origen de su método.

Maria Callas es aquella que, de lejos, con su canto incandescente nos enseñó a entrar en el papel y a recordar que cada nota es el resultado de un sentido que la precede.

El método vocal de Adeline Toniutti

«J'ai le soleil sur le nez» es también el título de una canción escrita por Adeline Toniutti, aquella con la que cierra su espectáculo, la capa blanca sobre los hombros. Una inspiración que le debe a Chateaubriand, cuya huella encontrará en el castillo de Combourg, donde este escribía sus Mémoires d'outre-tombe.

LE SOUFFLE DIVIN

La herida no es el motor

Sus conversaciones con Florence Malhomme, su profesora en la Sorbona, que la inició en la filosofía antigua, le hicieron comprender retroactivamente que el detonador para convertirse en artista es sin duda la primera herida, el primer trauma, la primera decepción o la mezcla de todo lo que duele. Pero ese detonador no debe ser el motor de nuestra carrera.

Lo que alimenta nuestra escena es nuestra expresión artística y nuestra aptitud para recibir la Música, percibirla, escucharla, para expresarla al público que ha venido a escucharnos. No hay que buscar la energía en la desgracia, sino canalizar algo que nos viene de lo divino y distribuirlo a voluntad. Aquí Adeline convoca a Chateaubriand, que relata el instante en que le sobrevino la vocación:

«Era durante uno de esos paseos cuando Lucile, escuchándome hablar con entusiasmo de la soledad, me dijo: "Deberías pintar todo eso." Esta palabra me reveló la Musa; un aliento divino pasó sobre mí. Empecé torpemente a versificar como si fuera mi lengua materna.»

François-René de Chateaubriand, Mémoires d'outre-tombe

Hoy, cuando Adeline sube al escenario, está vacía. Sus traumas o neurosis quizá, al principio como una cura, despertaron esa vocación de subir al escenario. Sin embargo, lo que alimenta su escena ahora es esa energía vital que canaliza.

EL EDÉN DE LOS ARTISTAS

Conectar con una emoción que no has vivido

Cuando se empieza, siempre se busca referirse a una emoción real para «conectar esa emoción» a la canción. Los directores de casting utilizan a menudo esta expresión como garantía de que si el cantante está conectado, el público se alegrará de escucharlo.

Si Barbara canta una violación en L'Aigle noir, y lo canta así, es con toda la contención que tiene hacia el trauma sufrido, y si yo retomo esa canción sin haber sido violada, es para decirle: «De acuerdo, mensaje recibido, querida Barbara, cantaré tu canción con toda la empatía que siento por ti y transmitiré las emociones que sentí al escuchar L'Aigle noir

Llega un momento en que uno está conectado, y el entusiasmo (posesión divina en griego) me atraviesa y entonces me conecto a lo que llamo el Edén de los artistas. Marie Zheng, mi amiga maestra de tai-chi-chuan, lo llama «la ducha divina». De todas formas, no hace falta sufrir para expresar el sufrimiento: pasa a través de nosotros para llegar al público que ha venido a escucharnos, y vibramos para aliviar sus penas o vibramos de alegría.

Lo que alimenta nuestra escena es nuestra expresión artística y nuestra aptitud para recibir la Música, percibirla, escucharla, para expresarla al público que ha venido a escucharnos. No hay que buscar la energía en la desgracia, sino canalizar algo que nos viene de lo divino y distribuirlo a voluntad. Mi palabra maestra: la flexibilidad. Flexibilidad de la técnica, de la presencia, de la humanidad, de la conexión: lo que permite al artista ser a la vez él mismo y conducto de la Música y un trozo del Edén.

La Música es la manifestación física de nuestra profunda inmaterialidad. Pasa a través de nosotros, como un hilo invisible, para tocar a quienes nos escuchan.

El método vocal de Adeline Toniutti

IR MÁS LEJOS

Trabajar tu expresión escénica

Estas pautas están en el corazón del método vocal desarrollado y comprobado por Adeline Toniutti, que ella profundiza en La Bonne Voix (Leduc, 2025) y en su autobiografía Incandescente pour toujours (Éditions du Rocher, 2024).

Para trabajar tu entrada en escena, tu mirada y tu conexión emocional con Adeline Toniutti y el equipo CALYP, en coaching individual o en masterclass, contáctanos.

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